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ANÁLISIS CRÍTICO: INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Publicado 25/10/2015
En el trascurso de la historia muchos problemas de la vida y problemas psicológicos han sido psicopatogolizados, siendo considerados como enfermedades. Se han hecho grandes esfuerzos para elaborar clasificaciones diagnósticos. Esta categorización hace que se diagnostique a algunas personas, por el hecho de experimentar un problema vital, como que tiene una enfermedad que necesita ser curada. La medicina desde su praxis toma como referencia en su análisis de intervención los modelos de la patología. Estos modelos parten de la premisa que la sede, la causa y las señales del padecimiento se encuentran dentro del cuerpo. Si aplicamos estos modelos a los comportamientos, lo que podría ser considerado un comportamiento anormal, relacionado con los sucesos y procesos psicosociales sería declarada como comportamiento patológico. Estos comportamientos considerados anormales no son diferentes en su desarrollo y mantenimiento, ni cualitativa ni cuantitativamente a otros comportamientos aprendidos a los largo del desarrollo vital de la persona. Sin embargo en el modelo patológico, determinados comportamientos son interpretados como signos o síntomas de enfermedad que la persona padece.
 

Como consecuencia una vez realizado el diagnóstico psicopatológico la persona diagnosticada se coloca en una situación de indefensión, pérdida de poder y control sobre la propia vida. Por otro lado, la persona se convierte en víctima de la supuesta enfermedad y puede tener efectos negativos en su implicación para los procesos de cambios. Asumiría por tanto que sus actos, pensamientos etc, están inducidos por la enfermedad y priman sobre sí mismo.

La infancia y la adolescencia son dos etapas en la que a los niños les cuesta obedecer, intentan oponerse a las normas que les imponen los padres y se ponen agresivos cuando no comprenden las normas y se rebelan. Estas actitudes son normales, porque

corresponden a etapas evolutivas en los que se adquiere autonomía y la oposición es la vía de consolidación de la identidad. Los padres y cuidadores juegan un papel fundamental en la regulación de la conducta del niño para que aprenda a comportarse según las exigencias de su propia edad, y de los diversos lugares y personas con quiénes interactúan. Según el artículo analizado se critica el modelo basado en el déficit ya que no tiene en cuenta el contexto donde se desarrolla el niño o adolescente. Las propuestas de intervención que muestran son adecuadas en cuanto a que tienen en consideración el contexto. Con ellas se intenta promover un mejor autoconocimiento del niño y que estos sean utilizados como recursos que ya disponen o pueden desarrollar.

Si bien desde esta perspectiva, la intervención se centra en comprender el modo en el que el niño o adolescente comprende su mundo y a partir de ahí desarrollar alternativas a la conducta también sería posible desde otras aproximaciones como por ejemplo la sistémica o conductual.

En la práctica es frecuente cometer el error de no tener en cuenta el estadio evolutivo en el que se encuentra el niño en su desarrollo o pensar que todos los niños se desarrollan de la misma manera y en el mismo tiempo, no atendiendo a la individualizad del mismo como ser humano. Es cierto que según los estadios evolutivos los niños deben andar aproximadamente al cumplir un año y cuando esto no sucede rápidamente acudimos al pediatra pensando que a nuestro hijo le pasa algo. Otro error que suelen cometer los padres es atribuirse que las conductas disruptivas que presenta el niño es por culpa de

ellos sin analizar que la situación de los progenitores ha cambiado (una separación). Por ello es importantísimo analizar todo el contexto que envuelve al niño durante su desarrollo para poder interpretar si la aparición de dichas conductas se deben a una forma de expresar lo que le ocurre o si se trata de un trastorno.

Como conclusión final, sería necesario restituir a los problemas psicológicos a su verdadera naturaleza y que fueran reconocidos a partir de los paradigmas básicos de la psicología, analizándolos desde el Análisis Funcional de la Conducta y por supuesto abordándolos con las técnicas y procedimientos psicológicos orientados al cambio.